¡QUITESE VIEJA ZORRA!
(Source: randomweas, via ggonieto)
(* Para Eva que en el fondo sigue siendo esa niñita que se volvió fan de Spider-Man y para el tío Ben)
Jesus, guys, doesn’t it bug you? Like thousand of people wanna be Paris Hilton and nobody wants to be Spider-man.- Dave Lizewski (Kick-Ass)
Para empezar quiero decirles dos cosas: 1) no soy marvelita, toda mi vida he preferido a DC Comics, 2) el Hombre Araña es uno de los superhéroes que más puede aburrirme en esta vida. Sin embargo reconozco que cambio la manera en que se hacían los cómics y que puede ser considerado el mejor héroe de todos; no por sus impresionantes poderes, eso le corresponde a cierto kriptoniano que tampoco es santo de mi devoción, sino por el contacto que logro con la gente a un nivel más personal, Peter Parker no es un modelo aspiracional por ser infalible y perfecto, lo que lo convierte en alguien que todos querríamos ser es ese manojo de virtudes que, aunque a veces parecen sobre humanas, también nosotros podemos desarrollar simplemente haciendo las cosas correctamente.
No voy a hablar de las hazañas del arácnido, de eso ya está inundada la red y las revistas especializadas, quiero hablar de ese quinceañero escuálido y soso que se convirtió en el héroe de muchos y en la promesa de que siempre vendrán cosas mejores para otros tantos, de ese personaje que le dio voz al adolescente en el cómic más allá del fiestero irremediable, el romántico confundido y el recurso cómico (si, te estoy viendo a ti Johnny Storm) así que dejemos de lado a los clones, las bodas, las bodas de los clones, hijos perdidos, pactos con el diablo, octogenarias eternas y celebremos a Parker por haberle dado voz al desvalido en el cómic, por demostrarnos que la tragedia no tiene porque volverte amargo y sediento de venganza, por ayudarnos a superar las adversidades mas grandes a base de esfuerzo y perseverancia, sírvase este pequeño texto para celebrar el quincuagésimo aniversario del arácnido, felicidades Spidey y que esos disparadores duren para, al menos, otros cincuenta.
su ,casi nunca, amistoso vecino,Pepper
pues creo que tiene un rato que no pongo nada de lo que escribo, esto en especial se despega de lo que escribo regularmente, no hay monstruos, catástrofes, ni el mundo se termina, aunque hay cosas que nos parecen peores que el fin del mundo. espero les guste.
Pepper
Era la tercera vez que recorría esa calle, no estaba perdido esa había sido su ruta diaria durante casi tres años. Caminaba esperando la casualidad; esa que estaba seguro jamas llegaría pero aun así, como decía el comercial del whisky del que se había vuelto aficionado en esos últimos meses, seguía caminando.
Nadie entendía sus motivos y a veces ni siquiera él podía explicar que era lo que esperaba, aún así no se daba por vencido. Pasaron los meses y Abril volvió para llenar de verde los árboles, inundar el aire de perfume y poblar los campos de una alfombra multicolor, pero no llegaron las lluvias, él esperaba que fueran las lluvias de abril quienes limpiaran sus recuerdos.
se había dado por vencido, dejo de caminar por esa calle, dejo de buscar su mirada en cada vuelta que daba y lo más importante, volvió a tomar el control de su vida.
Algunos meses más pasaron y la casualidad los unió en una de esas cafeterías que sobre pueblan la ciudad, se saludaron cordialmente y ella lo invito a sentarse un rato, a platicarle de su vida, él acepto un poco renuente pues no tenía mucho que decir, al menos no a ella, le comento sobre el proyecto que había presentado a su jefe, cómo había abandonado la maestría al no ser lo que esperaba, también le dijo que estaba a punto de empezar su propio negocio, hablo mucho diciendo muy poco, al menos de lo que ella estaba esperando escuchar, y también le dijo que ya debía irse pero que le había dado mucho gusto saludarla. lo único que nunca le dijo fue que aun esperaba las lluvias de abril.